Tras el tropiezo frente a Salt Lake salieron a la luz impactantes detalles del vestidor Azulcrema que nadie se atrevía a contar

La derrota dolió más de lo que parece.
Erick Sánchez no se anduvo con rodeos tras el encuentro frente a Real Salt Lake. Con el rostro serio y la voz firme, reconoció que el vestidor azulcrema estaba invadido por una sensación incómoda. “Estamos pasando por un momento complicado”, confesó, dejando entrever que lo que se vive dentro del grupo va más allá de una simple derrota.
¿Está el América enfrentando una crisis interna silenciosa?
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Pero hay algo que mantiene viva la llama.
A pesar del mal momento, Sánchez quiso dejar claro que la unión del grupo no está en duda. “Eso me deja tranquilo”, dijo, al hablar del compromiso entre compañeros. Para él, lo importante es que la afición no pierda la fe.
¿Será suficiente la promesa de “dar alegrías” para calmar a una afición que exige resultados inmediatos?
André Jardine, por su parte, lanzó un mensaje cargado de frustración.
En conferencia de prensa, el técnico brasileño reconoció que los errores fueron imperdonables y que nunca había visto a su equipo regalar tantas oportunidades. Aunque generaron opciones, la falta de contundencia terminó pasando factura.
Y los penales… ese viejo fantasma que volvió a aparecer.
Jardine fue directo pero también evasivo: “Es difícil de explicar”. Tres fallos desde los once pasos —Henry, Isra y Zúñiga— encendieron las alarmas. Todos tienen experiencia, todos los entrenan. Pero ninguno pudo concretar.
Hubo cambios, ajustes y nuevas ideas… pero nada funcionó del todo.
El DT intentó variantes ofensivas, con dos puntas y modificaciones tácticas que poco resultado dieron. Aun así, rescató lo hecho por Zúñiga, quien aportó una asistencia y mostró potencia. “Tiene todo para ser muy bueno”, dijo Jardine.
Fuente: Daleamerica
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